Aproximación a la historiografía romántico nacionalista en Cuba: Antonio Miguel Alcover.

La tendencia historiográfica romántico nacionalista tuvo sus manifestaciones en Cuba a partir de las guerras de independencia. En materia de literatura, recibió influencia del romanticismo; se caracterizó por glorificar a los héroes de la liberación anticolonial y por recrear las gestas independentistas, a partir de exaltar los valores patrios que fueron conformando una conciencia nacional.

Dicha tendencia generalmente expresa las vivencias de los propios protagonistas, que en ocasiones suelen basarse en grandes fragmentos de documentos de la época, alcanza un alto grado de idealización, con el objetivo de glorificar las naciones que se acababan de fundar y, por su estilo, puede confundirse con la literatura.

Desde inicios del siglo XX los rasgos que caracterizan la historiografía romántico nacionalista estuvieron presentes en las obras de diversos autores. Tal es el caso de La Revolución de Yara, de Fernando Figueredo (1902) y Crónicas de la guerra, de José Miró Argenter (1909). A los textos anteriores se suma Bayamo su toma, posesión e incendio 1868-1869. Reseña histórica y comentarios oportunos, de Antonio Miguel Alcover. Este último fue publicado en el año 1902 en la Habana, por la Imprenta La Australia, después de ser  premiada con Mención Honorífica en el Certamen del Liceo de Villa Clara.

La obra de Alcover, a pesar de inscribirse dentro de la corriente romántico nacionalista de principios de siglo, está influenciada por cierto modo de escribir e investigar la historia, propio de la historiografía colonial cubana. Esto se hace evidente por su inclinación a utilizar el enfoque positivista, sobre todo por el uso frecuente del testimonio de otros autores que participaron en el hecho que relata, así como por la reproducción de amplios fragmentos de documentos de la época. También están presentes el perfil hitológico y el personológico, en el  culto que hace el autor a la toma, posesión e incendio de Bayamo por parte de las huestes insurrectas. De este modo termina realzando el rol desempeñado por algunas personalidades en los hechos históricos referidos.

Para Alcover la toma de Bayamo y los acontecimientos que se desarrollaron alrededor de este hecho, reflejan los valores del pueblo cubano, entonces encarnados por las tropas insurrectas. En las palabras que encabezan su Proemio reconoce de antemano la existencia de innumerables hechos de armas gloriosos en la Guerra de los Diez Años, como los sucesos acaecidos en Las Guásimas, Palo Seco, Naranjo y otros. Mientras, en lo que llama la Revolución de Baire se destacan Peralejo, Jobitos, Mal Tiempo, Cacarajícara, la toma de Las Tunas, entre  otros. Sin embargo, a su juicio, la toma de Bayamo el 20 de octubre de 1868 sobresale entre los mencionados.   

Esta obra dedicada por Alcover al hecho en cuestión, presenta una estructura sencilla, está encabezada por un Proemio, donde se evidencia que el autor conoce las obras de los cronistas españoles y se propone corregir las interpretaciones que de la guerra de 68 y,  en particular, de la toma de Bayamo, hicieron algunos en sus memorias. Alcover se plantea adoptar una posición neutral con respecto a los hechos que relata y pretende acercarse en la medida de lo posible a la verdad histórica, tratando de ser objetivo y no tomar partido por ninguno de los bandos contendientes.Sin embargo, en las primeras páginas ya el lector avezado nota la falta de distanciamiento y de imparcialidad con respecto a los sucesos que relata, pues el autor toma partido abiertamente por los insurrectos.  

Al Proemio le siguen dos capítulos: Notas geográficas y Coincidencia histórica, aparentemente ajenos al tema propuesto; sin embargo, posteriormente nos percatamos que en el primero de ellos, el autor solo trata de ubicar al lector en el lugar donde se desarrollan los hechos relatados. Para esto utiliza extensas citas textuales de Jacobo de la Pezuela, donde describe la situación geográfica de la región, así como las características más importantes de la ciudad y de su población. En el segundo, Alcover establece una comparación entre la toma de Bayamo y el ataque de los habitantes del antiguo cacicazgo indio de Bayamo a las tropas españolas que, bajo el mando del capitán Pánfilo de Narváez, se habían posesionado del territorio el día anterior. Alcover aprovecha la ocasión para destacar, de manera especial, su repudio por el colonialismo español y realzar los valores del pueblo cubano, presentes desde la conquista, encarnados por los bayameses en dos momentos históricos totalmente diferentes y lejanos en el tiempo, elementos que ubican su obra dentro de la corriente romántica nacionalista de corte liberal.

Los capítulos siguientes, como lo indican sus nombres, son una descripción cronológica del desarrollo de lo hechos. En ellos Alcover toma como base la obra de Ibáñez para ir desmontando los sucesos relatados por el cronista español en sus memorias, al tiempo que ofrece su versión de lo hechos. En ocasiones se apoya en las obras de Fernando Figueredo Socarrás, también utiliza los testimonios de José María Izaguirre y Tomás Estrada Palma. Las referencias a lo planteado por los españoles Antonio Pirala y el propio Novel Ibáñez, le sirven para confirmar algunos eventos específicos ocurridos durante los sucesos referidos.

El autor también deja entrever cierta crítica o al menos un llamado de atención,  a los que ponderaban las medidas sociales tomadas por el gobierno de la ocupación norteamericana en Cuba. Alcover hizo determinadas concesiones en el tratamiento historiográfico de la colonia, pues siguiendo a Fernando Figueredo, sitúa a un mismo nivel la actuación de Carlos Manuel de Céspedes y la de Narciso López.

En los epígrafes restantes: Juicio sobre el incendio; Intentos de soborno; Cargos injustos y Punto erróneo, Alcover no ceja en su empeño de aclarar, según su juicio, puntos aún oscuros o mal interpretados. Defiende la posición de los bayameses al tomar la decisión de incendiar la ciudad, antes de que cayera en manos hispanas, pues en las memorias de la mayor parte de los españoles que escribieron sobre el suceso, acostumbraba a presentarse como un acto de violencia y criminalidad injustificada. Luego continúa con la descripción cronológica de los hechos, hasta llegar al día exacto en que se produjo el incendio, dando elementos supuestamente probatorios de que tuvo lugar el día 11.  El interés en ir al detalle más recóndito del hecho tratado, demuestra la influencia positivista en la obra de este autor.

En ella se ensalzan valores nacionales como el patriotismo, la libertad y la independencia. Constantemente se contrapone la causa justa por la cual luchaban los cubanos, frente a la posición retrógrada de los españoles que intentaban mantener el coloniaje, además de reconocer la existencia de la nacionalidad cubana y la incidencia en ello de la toma de Bayamo. El autor también coquetea con la idea de la muerte heroica en combate, la muerte como una opción, como sacrificio glorioso por la libertad de la patria, la cual se mantiene latente en toda la obra. Junto a la dignificación de la muerte, el autor cubre de un manto de divinidad la actuación de los protagonistas de la toma de Bayamo, poniendo de manifiesto el uso del perfil personológico en la descripción de los hechos.

Esta obra pertenece a la vertiente liberal de la corriente romántico nacionalista de la historiografía cubana, puesto que muestra un total desprecio por el colonialismo, mientras resalta lo distintivo de la identidad del cubano. También patentiza su desaprobación a los que, perteneciendo al continente Latinoamericano, no se sienten comprometidos con la causa de la independencia. Destaca la actitud de los dominicanos que se sumaron a la contienda del lado de los insurrectos, pero repudia de manera particular a Francisco Heredia que se mantuvo de parte de los españoles.

Bayamo su toma, posesión e incendio 1868-1869. Reseña histórica y comentarios oportunos, de Antonio Miguel Alcover, es sin dudas un ejemplar de la historiografía romántico nacionalista de corte liberal. En la obra pueden distinguirse con claridad meridiana algunas de las características que identifican dicha corriente, entre ellas la defensa de los valores nacionales y el heroísmo de los cubanos dispuestos a morir con dignidad por la libertad de la patria. La glorificación de los héroes de la liberación anticolonial, el alto grado de idealización de las naciones americanas liberadas y de sus hijos, el lenguaje muy parecido al literario y el uso de largos fragmentos de documentos de la época y, en otros casos, su entera reproducción, avalan a esta obra como un claro exponente de la historiografía cubana de principios del siglo XX.

 

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar

Browse top selling WordPress Themes & Templates on ThemeForest. This list updates every week with the top selling and best WordPress Themes www.bigtheme.net/wordpress/themeforest

Autenticarse